Un paisaje indómito donde el silencio y la inmensidad de bosques siempre verdes, glaciares y montañas con nieves eternas se unen a la exótica fauna marina, dando cuenta de la divinidad de la naturaleza es lo que ofrece el trayecto desde Puerto Natales hacia Puerto Montt. Porque cuando el viaje parece haber terminado y la belleza continental del sur de Chile y Argentina deja la sensación de haberlo visto todo, comienza una segunda aventura a través de los canales patagónicos. Un trayecto en el que lobos y delfines acompañan la grandiosa experiencia de bordear parques nacionales con macizos vírgenes visitando localidades como Puerto Edén, donde aún se conoce la herencia de los antepasados aborígenes, la Región de los Lagos, Bariloche o la isla de Chiloé, en la que la amabilidad de su gente y la fuerza de sus costumbres parecen ser el escenario idóneo para quien sabe que viajar es un amable tránsito por la diversidad.